El proceso creativo

La creatividad es una de las piezas claves de una campaña publicitara, así como uno de los factores que influirá tanto en resultados como en objetivos de ventas. Es precisamente la creatividad la que facilitará que el mensaje llegue al público y que este responda de manera positiva al mismo.

Las 7 etapas del proceso creativo

Para que una campaña llegue a buen término se recomienda realizar una serie de pasos. Es decir,  el proceso creativo requiere de ir superando unas etapas. Hay quien establece siete fases, mientras que otros, como Graham Wallas en su libro “El arte del pensamiento”, establecen cuatro. En nuestro caso hemos aglutinado las dos opciones y que puedes conocer a continuación:

  • Identificación. Debemos tener muy claro cuáles son las metas. Para ello será necesario entrevistarse con el cliente. Esto permitirá recabar la mayor información posible sobre la campaña a realizar y, además, al cliente le servirá para situarse respecto al mercado y su competencia. En esta primera etapa el cliente deberá responder a preguntas del tipo: ¿Qué te diferencia de la competencia? ¿Cuál es el objetivo a conseguir? ¿Qué de bueno o malo tiene el producto?, etc.
  • Briefing. Con toda la información que hemos recopilado elaboraremos un briefing. Esta es una herramienta imprescindible que ordena todo eso que hemos recabado en la primera etapa.  Será la base de para la inspiración de la creatividad de la campaña.
  • Incubación. Se asimila todo lo investigado. No hay nada externo, es una etapa que se desarrolla en la mente del creativo.  Este acumula posibles ideas para poder dar o no una respuesta creativa a ese problema que se plantea. Aunque hay veces que el creativo desconectará de este proyecto con el fin de no saturarse y evitar respuestas erróneas en la siguiente etapa del proceso.
  • Brain storming. Tormenta de ideas, bocetos y diseños. Muchos diseñadores y agencias comienzan en este punto y realizan los diseños por la tendencia del momento. Algo que no es recomendable porque si no sabemos de dónde partimos puede dar lugar a un desarrollo creativo equivocado o que no sea útil para la marca.
  • Presentación de propuestas.  Llega el momento de presentar las primeras propuestas al cliente. Se pueden mostrar en un formato mockup, así al cliente le será más fácil situarse y que lo vea aplicado en algo real. Asimismo, se le explica al cliente los motivos por los que se ha optado por esos diseños y que estos a su vez están relacionados con lo que se pretende conseguir.
  • Elaboración. Ha llegado la hora de plasmar la idea ya comunicada con todo detalle, una vez que el cliente ha optado por una de las propuestas.
  • Revisiones. Aquí el cliente verificará si la creatividad se ajusta a lo que se esperaba. Habrá que darle un plazo para que esta etapa no se alargue más de lo debido.
  • Artes finales e implementación. Aquí se adaptará el diseño elegido con los diferentes formatos, versiones y tamaños que requiera el cliente. Asimismo, se instalará en los correspondientes soportes.

Esto no quiere decir que todos los creativos, diseñadores y agencias de publicidad realicen las mismas fases. Cada uno de ellos lo adaptará tanto a sus servicios como a su proceso creativo. En resumen, el proceso creativo es el flujo de trabajo que está enfocado a fomentar, recopilar y tratar de la forma más adecuada aquellas ideas que después el creativo, diseñador o agencia serán capaces de convertir la creatividad. Siempre entendiendo la creatividad, como la capacidad de crear algo diferente (desde cero o a partir de ciertos elementos ya hechos). Además, esas ideas tras este proceso será lo que la diferencie una misma campaña de otras realizadas por empresas del sector.